Explorar Marrakech es adentrarse en una ciudad vibrante, con los montes del Atlas y el desierto del Sahara como telón de fondo. La plaza Jemaa el-Fna cobra vida con puestos de comida, músicos y encantadores de serpientes. Relájate en los tranquilos Jardines Majorelle o maravíllate con la arquitectura del Palacio de la Bahía, símbolo del esplendor marroquí.











